Testimonios personales

 

Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad

Myriam llevaba una vida “muy normal”, era miembro de una iglesia evangélica, se casó, tuvo una hija..

Su vida cambió por completó cuando le diagnosticaron que padecía Fibromialgia y Fatiga Crónica. Leer

 


Testimonio de Rafi

Me casé con veinte años y a los tres años y medio de casada me separé porque tuve que elegir entre vivir o morir; y decidí que quería vivir.Leer

 


Historia de una conversión

Nací en un hogar donde a Dios no se le tenía en cuenta. Mis padres eran católicos, bueno, cumplían con todo compromiso religioso que la sociedad de la posguerra exigía, -fui bautizado, hice la comunión...-, pero nunca mis padres me educaron en el temor de Dios, si bien es cierto que no me prohibieron asistir los domingos a misa. El carácter inquieto y rebelde que poseía -como cualquier otro niño- siempre estaba en conflicto con mis profundas inquietudes religiosas pues sentía un tremendo miedo a la muerte y al infierno.Leer

 


Mi Abuela

Mi abuela, Teresa Bosch Boria, nació el 1 de enero del año 1910, hace 94 años. Su familia era, y sigue siendo de un pueblecito de la provincia de Lérida que se llama Preixana. Allí todo el mundo se conocía. En su familia existía una gran tradición religiosa. Su padre era un buen católico practicante al igual que su abuelo.Leer

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