La vida de Myriam Martínez Castelló de 33 años y miembro de una iglesia evangélica gira entorno a este versículo de 2ª de Corintios 12:9 desde hace unos años.
Myriam llevaba una vida “muy normal”, era miembro de una iglesia evangélica, se casó, tuvo una hija..
Su vida cambió por completó cuando le diagnosticaron que padecía Fibromialgia y Fatiga Crónica. Cuando le diagnosticaron dichas enfermedades, se sintió aliviada, porque al fin sus síntomas tenían un nombre. Tuvo mucha suerte de encontrar una reumatóloga que supo ayudarla en su enfermedad.
La Fibromialga y la Fatiga Crónica son enfermedades no degenerativas, pero si lo suficientemente “incapacitantes“ como para poder romper el ritmo normal de la vida. Su sintomatología provoca que a veces Myriam no pueda peinarse porque casi no puede levantar los brazos, un simple apretón de manos puede ser muy doloroso, la falta de agilidad mental (falta de concentración al leer, dificultad al hablar...), las contracturas musculares crónicas, el cansancio crónico... Todos éstos síntomas y algunos más son los que Myriam padece a diario y que va soportando gracias a su confianza en Dios y a la ayuda de su marido y su familia.
Actualmente, en España, se sigue investigando sobre estas enfermedades poco conocidas y que cuyo diagnóstico es difícil debido a su sintomatología. Muchos de los síntomas también son comunes a otras enfermedades tales como la artritis reumatoide, el lupus, la espondilitis anquilosantes o incluso el cáncer. Por ello, llegar al diagnóstico de dichas enfermedades es un camino largo y costoso. Todavía no se conocen a ciencia cierta las causas por las que se producen ambas enfermedades. Los estudios realizados hasta ahora apuntan a las infecciones virales o bacterianas, las enfermedades reumáticas, los accidentes post-traumáticos, la exposición al plomo ...etc. También se cree que existen unas causas genéticas, pero todo ello se sigue todavía investigando.
El Tratamiento de la Fibromialgia y la Fatiga crónica es sólo sintomático y por tanto, no curativo. Además, debido a la sintomatología a tratar el tratamiento es complejo. En general los tratamientos están dirigidos a mejorar la calidad del sueño, a reducir el dolor y aumentar las defensas. El ejercicio es bueno, pero sin excesos. Se puede practicar la natación, ir en bicicleta.. etc.
En el 85% de los casos las personas con Fibromialgia y Fatiga Crónica, no asimilan las vitaminas, por lo que es difícil aumentar sus defensas. También existen terapias alternativas, que son útiles pero también costosas, ya que nunca se mejora para poder abandonar el tratamiento.
Después de cuatro años del diagnóstico de su enfermedad, Myriam ha aprendido a vivir con ella, ha padecido varios “brotes”, etapas en que la enfermedad se acusa más, pero sigue luchando día a día, dando gracias a Dios por su ayuda y su cuidado (“mi poder se perfecciona en la debilidad”). Además Dios la ha bendecido con una familia que está siempre a su lado ayudándola y orando por ella. A Myriam le preocupa esta sociedad insensibilizada en la que vivimos, que sólo se preocupa de satisfacer las necesidades propias y muy poco las de los demás. Incluso como hijos de Dios que somos, muchas veces estamos más preocupados en nosotros que en ayudar a los demás. Deberíamos pedir a Dios la sensibilidad necesaria para ayudar a todos aquellos que nos necesitan, dentro y fuera de nuestra iglesia.
Para Myriam llevar su enfermedad no es fácil, como ella dice en su testimonio “las enfermedades con Dios no se llevan genial“. Pero si como hijos de Dios estamos al lado del que sufre, en aquellos momentos en que la mano de Dios no se ve por ningún lado, es bueno tener la mano de un hermano que te recuerde que Dios sigue estando ahí, a tu lado cuidándote y ayudándote a sobrellevar mejor tu carga.
Myriam realiza una petición a todos los creyentes que padezcan como ella esta enfermedad. Seria bueno, que los hijos de Dios pudiesen, crear una asociación que ayudase a los creyentes que padecen estas enfermedades, con profesionales que pudiesen asesorarles y ayudarles tanto física como espiritualmente. Es un proyecto que ella tiene en mente.
Myriam nos pide en su testimonio que oremos por ella y por su enfermedad, para que Dios la dirija y la ayude a seguir los planes que Él tiene preparados para ella. Porqué como decía al principio de su testimonio:
“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona
en la debilidad”
2ª Corintios 12:9
Testimonio: Myriam Martínez Castelló
Adaptación: María Clavel
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