Relatos

El náufrago

Fuente: Jose Manuel Ramos

El único sobreviviente de un naufragio llegó a la orilla de la playa de una lejana y deshabitada isla. Todos los días oraba fervientemente, pidiéndole a Dios que lo rescatara; y luego miraba al horizonte esperando que la ayuda llegara, pero los días pasaban y la esperanza se iba apagando.

Cansado y deprimido, empezó a construir una pequeña cabaña con la madera del naufragio para protegerse de los elementos y proteger las pocas posesiones que con mucho esfuerzo había encontrado en la isla.
 
Un día al regresar de andar buscando comida, encontró que la pequeña cabaña se había quemado, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que le sucedió fue que había perdido hasta las pocas cosas que tenía. El pobre estaba consternado, desanimado, confundido y lleno de dolor. Herido y furioso, lloró amargamente y le gritó a Dios diciendo: “¿Cómo puedes hacerme esto?“ Lloró impotente, deseando morirse, lamentándose de todo lo que le había pasado y de cómo Dios le había quitado todo, incluso sus pocas pertenencias.

Desconsolado y de tanto llanto, se quedó dormido sobre la arena. Al día siguiente, temprano por la mañana le despertó el sonido lejano de un barco que se acercaba a la isla. Pronto llegaron a rescatarlo y él muy sorprendido, pues pensó que jamás llegarían, preguntó a los marineros: ¿Cómo sabían que yo estaba aquí? Ellos le contestaron: “Vimos las señales de humo que nos hiciste…”
 
Esto nos enseña, que a veces es fácil desesperarse y enojarse cuando las cosas nos salen mal y no como lo planeamos. Pero no debemos perder la fe y la esperanza, sobre todo, cuando sabes que tu vida está en las manos de Dios. Él es perfecto y sus planes son perfectos, Él está siempre obrando a nuestro favor y si tú le has entregado tu corazón, Él tiene el control de tu  vida, y aún en el medio del dolor y el sufrimiento, puedes confiar en que Él está haciendo lo mejor para ti.

Todo sucede por alguna razón, no intentes averiguar el porqué, sólo se como un niño en los brazos de mamá, solo eso ...... El bebé en brazos de mami, no pregunta, si mañana habrá leche para él, no se angustia si la moneda perdió su valor, o si papá quedó sin trabajo, el nene sólo se siente seguro y no se preocupa del mañana, pues sabe que su mami, siempre está con el, proveyendo lo necesario para él. Eso es lo que quiere Dios de ti, que seas como un bebé en sus brazos y descanses confiadamente en El. 
 
Recuerda, la próxima vez que se queme tu pequeña cabaña con las cosas que tu más atesoras…........... puede ser, simplemente, una señal de humo que surge de la gracia de Dios.

SONRIEEEEEEEEEEEE,
CRISTO TE AMA Y YO
TAMBIEN .........
 
UNA AMIGA
ANONIMAAAAAAAA !!!!

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