Relatos

La carpintería

En un pueblo no muy lejano al pie de la montaña vivía un maestro carpintero que tenía un taller de carpintería. Nuestro hombre era muy ordenado y todos sus enseres los tenía colocados en el lugar que correspondía y siempre lo tenía todo a punto para iniciar su trabajo. Un día el carpintero salió a tomar unas medidas, quedando el taller solitario.

De repente, las herramientas saltaron de su lugar cayendo en el banco del maestro. Se iba a celebrar una asamblea.

El hermano martillo ejercía la presidencia, la junta le notificó que tenía que renunciar, porque hacía demasiado ruido, pero les dijo:”si yo tengo que salir de esta carpintería, la hermana barrena tendrá que hacer lo mismo; ella es insignificante y hace muy poca tarea”.

Se puso de pie la hermana barrena, y declaro:”de acuerdo, pero el hermano tornillo necesita que le den vueltas y vueltas antes de que sirva para algo”.

Luego dijo el hermano tornillo: ”si ustedes lo ordenan, me voy, pero que
Salga la hermana garlopa también. Todo su trabajo es en la superficie, no tiene profundidad.”


A esto replicó la hermana garlopa: ”Conforme, siempre que se vaya la hermana regla. Siempre está midiendo a los demás con sus medidas, como si fuera la única recta.”

Entonces la hermana regla se quejó contra el hermano papel de lija, diciendo: "¿y que de él?, es demasiado tosco y siempre tiene fricciones con los demás."

En medio de la discusión oyeron un ruido y todas corrieron a colocarse en su lugar. Entró el carpintero para empezar a trabajar. Se puso su delantal y fue al banco para hacer una mesa. En su trabajo utilizó el tornillo, la barrena, el papel de lija, el serrucho, el martillo, la garlopa y todas las demás herramientas. Después de terminado el día de trabajo la mesa estaba acabada y el maestro carpintero se marchó a descansar.

Al momento saltó al banco el hermano serrucho y dijo:”hermanos ahora comprendo que todos somos colaboradores del carpintero”.

CUANTOS CREYENTES SOMOS EXACTAMENTE COMO AQUELLAS HERRAMIENTAS, SIEMPRE QUEJÁNDONOS CONTRA NUESTROS HERMANOS PORQUE NO HACEN LAS COSAS SEGÚN NUESTRO PARECER, TODAS LAS ACUSACIONES CONTRA LAS HERRAMIENTAS ERAN CIERTAS; SIN EMBARGO, EL CARPINTERO HIZO USO DE TODAS. NOSOTROS LOS CRISTANOS SOMOS HERRAMIENTAS PARA LA OBRA DE DIOS, SOMOS DE DISTINTO USO PERO TODOS SEREMOS UTILIZADOS ADECUADEMENTE SI NOS DEJAMOS LLEVAR EN LAS MANOS MAESTRAS DE NUESTROS SEÑOR SALVADOR.

 

Adaptada por: Juan Miguel Martínez

Fuente: Adolfo Robledo, "501 Ilustraciones"
Casa Bautista de Publicaciones. 1980

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