Reflexión

Regalos dentro del regalo

 

En las iglesias católicas y en algunas iglesias evangélicas, especialmente las del norte de Europa, tienen la costumbre de poner en la iglesia una corona con cuatro velas durante el tiempo de Adviento (las cuatro semanas antes de Navidad). El primer domingo de Adviento se enciende una vela, el segundo dos, el tercero tres, y el domingo más próximo a Navidad se encienden las cuatro.

Pero, ¿qué significa la palabra "Adviento"?

"Adviento" significa venida en latín y es un tiempo que sirve de preparación para la Navidad.

En el tiempo del Antiguo Testamento también había una preparación para la Pascua, que era la fiesta más importante del pueblo de Israel.

De forma similar hoy día también nos preparamos para la Navidad. Se hacen compras, se adornan las casas, se hacen comidas especiales, se envían felicitaciones.

El tiempo de adviento no debería ser sólo un tiempo de preparación de la Navidad desde el punto de vista material o práctico sino que también nos tendría que servir para preparar nuestros corazones para el verdadero significado de la Navidad.

Un aspecto importante de la Navidad son los regalos. ¿Qué sería de la Navidad sin regalos? Y si no preguntémoslo a un niño.

En una ocasión una mujer recibió de su marido un cofre como regalo. Dentro de ese cofre había distintos regalos: Chocolates, joyas y otros. A ella le gustó aquel regalo porque era muchos regalos dentro de un sólo regalo.

De la misma forma, nosotros cuando aceptamos que Cristo sea el centro de nuestra vida, recibimos muchos regalos en un solo regalo. Veamos algunos de estos regalos.

I. Perdón de pecados (Salmo 32)

Cuando hemos hecho algo que está mal. Nos sentimos intranquilos no tenemos la conciencia tranquila. No hay paz en nuestro corazón.

El rey David, que fue el escritor del Salmo 32, había cometido un gran pecado delante de Dios y se sentía mal. Dice que mientras calló su pecado su cuerpo iba decayendo por llorar durante todo el día. Su conciencia intranquila le afectaba incluso físicamente. Finalmente decide confesar su pecado al Señor y enseguida se siente aliviado porque se siente perdonado hasta el punto que se siente llamado a cantar, a expresar su alegría porque ha sido perdonado.

En una ocasión un hombre fue de viaje al extrangero y tuvo que enseñar su pasaporte en la frontera. El guarda fronterizo le dijo que ese pasaporte no era el suyo. Esta persona quedó muy extrañado hasta que se dio cuenta que la foto era de hacía muchos años. En esos años su vida había sido transformada por Cristo de tal manera que se reflejaba en el rostro.

Puesto que el Señor nos perdona de contínuo podemos pensar que no tiene casi valor. Pero lo cierto es que el perdón es algo que cuesta de dar. Pensemos cuando nos hacen daño lo que nos cuesta a nosotros perdonar.

A Dios le costó entregar la vida de su Hijo para que nuestros pecados pudieran ser perdonados y pudieramos tener paz con Dios.

II. Enseñanza de parte del Espíritu Santo

Nos cuesta entender el papel del Espíritu Santo mientras que si entendemos el papel de Dios Padre y Dios Hijo. Dios Padre es el Creador y sustentador de todas las cosas, Dios Hijo es el Salvador, pero resulta un poco más complicado entender el papel del Espíritu Santo.

El Espíritu Santo también es un regalo de parte de Cristo ¿Qué nos enseña el Espíritu Santo?

Los primeros discípulos eran hombres sin cultura, sin valor, sin valentía. Cuando recibieron al Espíritu Santo en su corazón se conviertieron en unas personas que cambiaron el mundo.

Si confiamos en nuestras propias fuerzas no conseguiremos nada. Es el Espíritu Santo el que nos puede dar sabiduría y ayudarnos a crecer en el Señor.

III. Vida eterna y una morada celestial.

Dice la Biblia que el Señor puso la eternidad en el corazón de los hombres. (Eclesiastés 3:11)

Todos los hombres de todas las culturas siempre han intentado por todos los medios alargar la vida todo lo posible. Además, siempre ha habido un enorme interés en todas las culturas por saber si hay un más allá. Por ejemplo, los faraones del antiguo Egipto construyeron grandes pirámides para guardar sus tesoros para la otra vida.

La Biblia nos enseña que el que cree en Cristo tiene una nueva Vida asegurada y además una Nueva Morada. No necesitamos grandes sacrificios, ni grandes tumbas. Cristo ya pagó el precio que teníamos que pagar por tener la Vida Eterna de manera que sólo es necesario aceptar a Cristo como tu salvador personal.

IV.Amor de Dios (Juan 15:9,13)

En una ocasión, un águila que sobrevolaba su nido vio como su aguilucho estaba a punto de caerse del nido. Si el águila volaba hasta el nido sería demasiado tarde para su cría, así que se lanzó a toda velocidad, se colocó debajo del nido y cogió a su cría al vuelo.

El amor de Dios se podría comparar al amor de este águila por su polluelo. Puede que Dios permita situaciones límite en las que estemos a punto de caer, pero Dios no permitirá que nos hundamos del todo.
Moisés dijo: “El Dios eterno es tu protector y por debajo tuyo extiende sus brazos eternos”. (Deuteronomio 33:27)

A pesar de nuestras debilidades el Señor nos sigue amando. Dice también la Biblia que aunque tu padre y tu madre te abandonen, el Señor te recogerá.

CONCLUSIÓN

¿Has aceptado ya el regalo que Dios a preparado para tí?

Recuerda que aceptando el regalo de Cristo tenemos perdón, al Espíritu Santo, una Vida Eterna y el Amor de Dios.

¿Podrás perderte un regalo así?

Autor: Jaume Sagués

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