Reflexión

Puedes estar tranquilo

Puedes estar tranquilo, no ocurrirá nada, no entrará un virus en tu ordenador, ni tu IP ha quedado registrada en ninguna base de datos.

¿Sabes? Tenías muchas opciones a la hora de visitar esta página, podías haber escogido mirar “quien somos”, “que creemos”, “que hacemos” o “nuestra historia” y dentro de cada uno de ellos hubieras encontrado muchas más opciones para visitar.

Por el contrario has decidido entrar en la única casilla que estaba prohibida. No te preocupes, lo que has hecho es algo innato en el ser humano. Todos tenemos una extraña tendencia a lo prohibido, nos atrae, sabemos que las prohibiciones en muchos casos entrañan aviso de peligro, pero nos da igual.

¿No te has preguntado nunca por qué? Hace muchísimos años, cuando Dios creo al primer hombre, había preparado para él un jardín precioso, fértil, lleno de todo lo necesario para vivir en abundancia. Además, le dio la potestad de enseñorearse sobre todos los animales, todo estaba creado para él y para su pareja. Pero dentro de aquel maravilloso jardín había un solo árbol, uno nada más, del cual Dios le pidió que no comiera.

Aquel primer hombre, fue engañado por el diablo y desafió a Dios. Tenía a su disposición todo un jardín frondoso y fértil pero decidió ponerse en contra de Dios.

Ese pecado, esa falta, ese desafió es el que hace que tú y yo sintamos en nuestro interior la semilla de rebeldía, fue en ese momento cuando en nuestro ser quedó la impronta del pecado para siempre.

Es por eso amigo mío, que decidiste clicar en la casilla que estaba prohibida, porque al igual que yo, todos somos herederos de una maldición, que no es más que aquella que nos separa de Dios y nos convierte en pecadores.

Pero hay una gran noticia: Dios es un Dios de amor. Dios está dispuesto a reconciliarse con el hombre desde el momento en que decidimos vivir dando la espalda a Dios, Él ya había previsto un plan de salvación para el hombre y es por eso que hace poco mas de 2000 años decidió hacerse como uno de nosotros, decidió hacerse hombre y vivir entre nosotros su nombre, es Jesús.

El nos amó tanto que entregó su vida por nosotros muriendo en una cruz, fue en aquella cruz donde nuestro pecado quedó limpio para siempre. A pesar de que el precio pagado fue muy alto, su propia vida, la salvación de Dios es gratuita, es un regalo de Dios para ti y para mí, sólo hay una condición:

“Por que de tal manera amo Dios al mundo que entrego a su único hijo, para que todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna” Juan. 3.16

Dios sólo nos pide que creamos que ese sacrificio hecho por Jesús es suficiente para que de nuevo podamos vivir en la presencia de Dios. Sólo con aceptar ese sacrificio de forma personal, Dios nos regala la salvación y la vida eterna a su lado en el cielo.

¿Perderás hoy esta oportunidad?

Autor: Pablo Torres

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