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Fuente: Wikipedia |
El pasado día 18 de enero del 2.007 los medios de comunicación nos despertaron con una noticia muy inquietante. Todos pudimos leer o escuchar las palabras del famoso científico Stephen Hawking cuando en representación de 18 Premios Nóbel de la Asociación Mundial de Científicos Atómicos dijo:
“Como ciudadanos, nuestra responsabilidad es alertar al público”
Y anunció que la minutero del reloj del Apocalipsis se había adelantado 2 minutos. La noticia ocupó las primeras páginas, con titulares como:
“Un nuevo peligro, se acerca el fin del mundo”, “Los científicos adelantan dos minutos las manecillas del reloj del Apocalipsis”, “El reloj del fin del mundo avanza dos minutos”, “Ya sólo faltan cinco minutos para el fin del mundo”.
He de confesar que hasta ese día yo no tenía ni el más mínimo conocimiento de que un reloj así existiera, por ello no hice caso cuando leí la noticia, pero al ver que todos los periódicos la recogían y todas las emisoras la difundían, la curiosidad me venció. Así que procuré buscar un mínimo de información al respecto.
Éste es un reloj ficticio. Es la invención de unos científicos en 1947 horrorizados por el poder de la bomba atómica que dio fin a la segunda guerra mundial.
Se creó a siete minutos de la media noche, y durante estos sesenta años sus manecillas han sido adelantadas o atrasadas a razón del peligro nuclear así por ejemplo.
Esta vez los científicos se han acercado sin proponérselo a la Biblia.
Mateo 16: 1-4
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Fuente: Wikipedia |
“Llegaron los fariseos y los saduceos para tentarlo, y le pidieron que les mostrara una señal del cielo. Pero él, respondiendo, les dijo: «Cuando anochece, decís: "Hará buen tiempo, porque el cielo está rojo". Y por la mañana: "Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojo y nublado". ¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir! La generación mala y adúltera demanda una señal, pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás». Y dejándolos, se fue.”
2ª Pedro 3:8-10
“Pero, amados, no ignoréis que, para el Señor, un día es como mil años y mil años como un día. El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento. Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche. Entonces los cielos pasarán con gran estruendo, los elementos ardiendo serán deshechos y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas.”
Las personas han dado más importancia a los comentaristas que al comunicado: “que las manecillas las mueven los científicos según su parecer, y que un minuto pueden ser varios años, que hay que tomar conciencia pero no asustarse”.
Ello ha quitado importancia al mensaje de Hawking ya que a las personas sólo les interesa el hoy y el ahora, pero no el futuro.
El fin o la destrucción del mundo hace ya muchos años que Dios lo anunció, y siempre ha habido momentos en que las personas han sido más receptivas, ahora son más escépticas, creen menos o no creen, pero el Reloj del fin del Mundo existe en el plan de Dios, y las manecillas de este reloj cada vez se acercan más a la hora prefijada por el Creador.
Recuerdo dos casos de la Biblia en que el Señor “atrasa el tiempo”:
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Fuente: Wikipedia |
El apóstol Pedro en 2ª Pedro 3:8 quizás refiriéndose
al salmo 90:4 exclama: “no ignoréis que para el Señor
mil años son como un día y un día como mil años…pero
el Señor no retarda su promesa…” el reloj sigue acercándose
al tiempo fijado por Dios pero los hombres no saben o no quieren creérselo.
Eso es lo que se nos enseña en Mateo 16: 1-4
El ateo dice: “Para creer, hay que ver”. Jesús había dado pruebas a fariseos y saduceos: Alimentación 5.000 y 4.000 (Mt. 14 y 15) y no creyeron.
Hace muchos años que se habla de una posible tercera guerra mundial, por ello que el reloj del fin del mundo se adelante o se atrase lo único que hace es adormecer la realidad de lo que se nos viene encima.
Un claro ejemplo son los comentarios de unos jóvenes en el tren:
“…viendo no ven, y oyendo no oyen, ni entienden” (Mt 13: 13)
Hoy según los científicos hay tres grandes amenazas en el mundo:
¿No son suficientes pruebas?
“…pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás.”
Aquí Jesús se refiere a que Jonás, no usó como señal en su mensaje a Nínive el hecho de haber sido tragado por el monstruo, sino que la señal fue el mismo Jonás y su mensaje de Dios. Por ello, cuando los fariseos y saduceos piden señal del cielo, refiriéndose el Señor a Jonás les está diciendo que la señal del cielo es Él mismo y su mensaje de salvación.
El reloj de Dios sigue adelante, sus manecillas nadie puede atrasarlas y, otra señal no recibirá el hombre para conocer el tiempo final que la señal ya dada, Jesucristo, el cual vino a buscar y salvar lo que se había perdido.
Autor: Juan Calvet
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