Una
asociación de ateos en Cataluña ha publicado un anuncio en varios
autobuses de la ciudad de Barcelona con el lema: “Probablemente,
Dios no existe. Deja de preocuparte y goza de la vida”.
Esta campaña, que empezó en Londres, va a seguir en Madrid y en otras ciudades de nuestro país. Por otra parte, diversos grupos cristianos ya han contestado con otros anuncios en sentido contrario. En Madrid, por ejemplo, una iglesia evangélica ha puesto un anuncio en los autobuses con el lema “Dios sí existe. Disfruta de la vida en Cristo”, y la entidad católica e-Cristians ha puesto otro en Barcelona con el lema “Cuando todos te abandonan, Dios sigue contigo”.
Estos hechos han sido ampliamente comentados en los medios de comunicación, de manera que es inevitable como cristiano pararse a reflexionar sobre estos hechos.
En primer lugar, hay que recordar que una de las ventajas de vivir en un país democrático es el disfrute de la libertad de expresión. Por lo tanto, no nos oponemos a la publicación de anuncios de este tipo. Pero la libertad de expresión debe ser un derecho de todos, de ateos pero también de los cristianos. En los últimos tiempos se ha considerado que los asuntos de fe son privados, de manera que hay bastantes dificultades para expresar nuestra fe a través de los medios de comunicación. Esperamos que la publicación de estos anuncios contribuya a que se pueda hablar de estos temas en público sin ninguna limitación. No hay que olvidar que Jesucristo respetó el derecho a expresarse a personas que no estaban de acuerdo con él, pero Él tampoco renunció a expresar su opinión aunque fuese distinta al pensamiento de su tiempo.
En cuanto al lema publicado por las asociaciones de ateos, podemos separarlo en dos frases: La primera “Probablemente Dios no existe”, y la segunda “Deja de preocuparte y disfruta de la vida”.
La primera frase plantea la duda sobre si Dios existe o no. No afirma con seguridad la no existencia de Dios, simplemente duda de ella. Ante esta afirmación uno se pregunta: ¿Cómo es posible tomar una decisión que afecta a toda nuestra vida, sin tener claro si Dios existe o no? Si existe, se habrán pasado la vida de espaldas a su Creador, a Aquel que les ha dado la vida.
A lo largo de la historia, ha habido varios pensadores que han intentado argumentar la existencia de Dios. Para no extenderme demasiado mencionaré sólo dos, el cosmológico y el teleológico.
El primero se basa en que todo cuanto se mueve ha de ser
movido por la fuerza de otro ser diferente. Ya Epicuro había dicho:
“Obviamente hay algo que existe ahora, y nada existe que haya
surgido de la nada”. Todo lo que existe y todo cuanto sucede
se debe a una sucesión de movimientos o cambios; pero esa sucesión
no puede ser infinita. Ha de haber una primera causa no causada. Esa causa
es Dios.
El segundo se basa en que cuanto nos rodea y nuestro propio ser revelan orden y finalidad. No es posible atribuir al azar lo maravilloso del universo y de la vida en sus manifestaciones. Ninguna obra de arte puede ser concebida sin un artista. Voltaire, famoso por su irreligiosidad, se sintió movido a confesar: “Si un reloj prueba la existencia de un relojero, pero el universo no prueba la existencia de un gran arquitecto, entonces consiento en ser llamado loco”. Son muchas las personas que, a la vista de un cielo estrellado o del misterio de la vida, confiesan: “Tiene que haber algo o alguien que lo haya hecho”.
Estos argumentos y otros no bastan para demostrar la existencia de Dios. La aceptación de la existencia de Dios es un paso de fe. Sin embargo, tampoco hay argumentos que demuestren la no existencia de Dios. La ciencia tiene su base en la experimentación de lo que está a su alcance, los campos de la Física, la Química, la Biología, etc, pero no puede ir más allá. Si pensamos en un pastel, sabemos que detrás ha habido un pastelero o pastelera. Sin embargo, por más que hagamos un análisis físico y químico del mismo, no hallaremos quien ha hecho ese pastel.
En cuanto a la segunda parte de la frase, “Deja de preocuparte y disfruta de la vida” parte del principio que tienen muchas personas, de que creer en Dios implica renunciar al disfrute de la vida. Ante esto uno se pregunta, ¿cómo saben estas personas si creer en Dios es incompatible con el disfrute de la vida? ¿Lo han experimentado? Antes de hacer esa afirmación deberían preguntar a los millones de personas en todo el mundo que habiendo sido ateas, agnósticas o simplemente han vivido de espaldas a Dios y ahora son cristianas, por qué se convirtieron, y si son más felices ahora que antes. En esta misma web puedes encontrar testimonios de personas que un día decidieron convertirse y aceptar a Cristo en su vida (Testimonios personales) y puedes ver como sus vidas cambiaron. Algunos padecen graves enfermedades y otros han dejado atrás adicciones graves. Cada testimonio es único pero tienen en común que en Cristo hallaron paz, esperanza y consuelo.
Hay que reconocer que hay cristianos que de manera voluntaria viven renunciando a disfrutar de esta vida, pero ese no es el mensaje que encontramos en la Biblia:
“He encontrado que lo mejor y más agradable es comer, beber, y gozar del fruto de tanto trabajar en este mundo durante la corta vida que Dios nos da, pues eso es lo que nos ha tocado”. Eclesiastés 5:18
“... disfruta de lo bueno ahora que puedes. Déjate llevar por los impulsos de tu corazón y por todo lo que ves, pero recuerda que de todo ello Dios te pedirá cuentas”. Eclesiastés 11:9
Además de poder disfrutar de esta vida, el cristiano tiene la esperanza de que tendrá una vida eterna mejor que la que tenemos ahora.
“Tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo aquel que cree en él no muera, sino que tenga vida eterna.” Juan 3:16
Si realmente Dios no existe, yo no habré perdido nada creyendo en su existencia. Pero ¿y tú?, ¿Y si existe, y por ganar pequeñas libertades cotidianas pierdes una eternidad? ¿Habrá valido la pena?
Autor: Jaume Sagués
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